The Flintstones | LEGO Ideas
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Historia del set The Flintstones

Conoce la historia que dio lugar a la creación del set The Flintstones.

Conoce al fan diseñador

Originario de Manchester (Inglaterra), Andrew vive en los Estados Unidos y diseña ilustraciones para videojuegos. Le gusta dedicar su tiempo libre tanto al arte como a la fotografía. Sin embargo, su gran pasión es construir modelos LEGO®, ya sean oficiales o diseñados por él mismo.

¿Cómo y cuándo empezaste a construir con bricks LEGO®?

Todavía recuerdo lo mucho que me asombraron los detalles y las funciones del set Technic Car (8860), que mi hermano construyó alrededor de 1985. Me gustaba construir autos, robots y naves espaciales. Como suele pasar cuando eres fan de LEGO, hubo un tiempo en el que preferí hacer otras cosas, pero, más o menos en el año 2013, me reencontré con mi antiguo pasatiempo y descubrí LEGO Cuusoo, que ahora se llama LEGO Ideas.
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¿Qué te animó a crear este modelo de Los Picapiedra?

Recuerdo con cariño haber visto Los Picapiedra cuando era pequeño, e incluso ahora, de adulto, sigo disfrutando cuando los veo. Quería darles vida a esos recuerdos mediante un modelo LEGO que fuera divertido para los niños y nostálgico para los adultos, y que funcionara bien como set LEGO.

Me encanta que los Picapiedra tengan casi toda la tecnología que tenemos nosotros, pero de una manera muy primitiva, ¡como cuando usan el pico de un pájaro para reproducir un disco de música o un dinosaurio que se come la hierba en lugar de cortarla!

¿Cuál fue el mayor desafío al que te enfrentaste al diseñar este modelo?

Lo más complicado del proceso de diseñar este set fue capturar la diversión y los detalles del programa. Me tomó unas 88 horas y alrededor de 770 bricks LEGO en total, incluidas las minifiguras.

¿Cómo te sentiste cuando llegaste a los 10.000 votos y tu modelo se convirtió en el próximo set LEGO Ideas?

Me tardé unos 14 meses en llegar a los 10 K, y el apoyo que recibí subió y bajó según el tiempo que pasé promocionando la propuesta. En 9996, tuve que asistir a una reunión, pero dentro de mi cabeza no hacía más que gritar: “¡Yabba dabba do!”.