Crianza divertida al estilo Bluey

Crianza divertida al estilo Bluey

Si alguna vez has sintonizado Bluey con tu peque, sabes que hay mucho que aprender de la manera en la que Bandit y Linda educan a sus pequeñas. Criar a nuestros hijos es una aventura maravillosa, pero si algo nos ha enseñado la familia Jiler es que la infancia pasa volando. Tienes que dejarte llevar con todo y gritar “¡ME APUNTO!” a jugar “cangrecosquillas” una vez más, porque entrar en su mundo y escuchar su risa es algo que no tiene precio.   

Así que toma asiento para que hablemos de cómo criar a pequeños campeones y campeonas con el estilo de Bandit y Linda.

Jugar es más importante de lo que piensas

La vida es un torbellino, pero jugar es importante. Luego de un largo día en el trabajo, otra ronda de “¿qué hora es, señor Lobo?” no parece ser una prioridad. ¿Y acaso eso les importa a los peques? ¡No! Ellos quieren jugar. Aunque estés bostezando, lo que quieren es compartir contigo su mundo imaginario. El juego es la forma en la que los niños y las niñas aprenden y entienden la vida. Pero no solo les hace bien a ellos, ¡a los adultos también! Solo pregúntale a Bandit… Jugar te permite ver el mundo con los ojos de tu peque y fortalecer el lazo que los une a ambos.

¡Consejo de los expertos!

Cuando tu peque te pida jugar, di que sí. Aunque sea solo por cinco minutos, significará el mundo para él.

Los grandes sentimientos son bienvenidos

Las niñas y los niños sienten a lo grande. Un instante están riendo a carcajadas y, al siguiente, desolados porque su paleta helada se derritió. Cuando los invade una oleada de emoción, puede resultar tentador restarle importancia, sobre todo si el motivo parece insignificante. Pero, para ellos, es su mundo entero. Es ahí donde Bandit brilla como papá, escuchando antes de hablar y validando los sentimientos complicados de sus pequeñas para que aprendan a aceptarlos en lugar de ignorarlos o esperar que él tenga la solución.

¡Consejo de los expertos!

Ayuda a tu peque a procesar sus emociones a través del juego. Cuando Bluey encontró un pájaro lastimado que no sobrevivió, Bandit la ayudó a explorar sus sentimientos jugando, y ese juego la ayudó a aceptar su tristeza y a gestionarla en el mundo real.

Alimenta su imaginación y respeta sus ideas

Cuando tu peque invente un juego, trata de no ser tú el que manda. Respetar sus ideas y dejar que tome el control fortalece su autoestima y alimenta su imaginación.   

Bandit anima a Bluey y Bingo a inventar historias, expresarse a través del juego y explorar diferentes ideas siempre que sea posible, ¡aunque eso signifique que tenga que ponerse a bailar en la oficina de correos!

¡Consejo de los expertos!

Deja que tu peque juegue a ser la jefa o el jefe de vez en cuando y verás cómo su confianza se dispara.

Enseña lecciones de vida en momentos cotidianos

Las lecciones educativas que más se quedan no vienen de conversaciones serias, sino de momentos cotidianos. Y, por suerte, la vida está llena de esas pequeñas grandes oportunidades. 

A Bandit Jiler le tocó la fibra más sensible ver cómo le costaba trabajo a Bluey aprender a andar en bicicleta. Quería ayudarla, pero sabía que debía dejar que lo resolviera sola. Fue difícil, pero ser paciente le dio el tiempo y el espacio que necesitaba para ver a otros cachorros en el parque lograr sus objetivos a fuerza de prueba y error, y eso la llenó de confianza para seguir adelante y descubrir por sí misma lo que significa ser resiliente.

¡Consejo de los expertos!

Aprovecha lo cotidiano para enseñarle lecciones valiosas a tu peque: siempre hay una oportunidad. Convierte una visita al pasamanos en una lección de paciencia y un juguete perdido en una lección de responsabilidad.

Sé perfectamente imperfecto

A mamás y papás por igual les encanta ver a Linda y Bandit jugando con sus cachorras y enseñándoles sobre la vida. Pero no son perfectos, y lo dicen con frecuencia. A veces, Bandit comete errores, se frustra o se confunde. Estaba tan decidido a ganar la carrera de obstáculos que hizo trampa. Pero lo más importante fue que, al admitir que se equivocó y ofrecer disculpas, le enseñó a Bluey que está bien cometer errores si lo reconoces y dices: “Lo siento, amigo”. 

Recuerda que todos alguna vez fallamos en la Escuela para Padres. Pero está bien, porque, citando a Linda, podemos volver a empezar mañana. Educar no se trata de ser perfecto, sino de estar presentes para que esos diablillos sepan que los amamos.

¡Consejo de los expertos!

Habrá días en los que serás el mejor papá o mamá del mundo. Y otros en los que no tanto. Si te equivocas, discúlpate. Le pasa a cualquiera. Pero cuando los peques ven a los adultos cometer errores y aprender de ellos, comprenden que está bien si les sucede también a ellos mismos. 

¡Ánimo, vas bien!

BLUEY ™ and BLUEY character logos ™ & © Ludo Studio Pty Ltd 2018