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Chico esqueleto

“Claro que sí, soy un esqueleto que habla y camina.”

Ahí estaba el Chico esqueleto, jugando “truco o trato” una oscura noche de Halloween, cuando de repente se encontró a sí mismo en una tierra de brujas, fantasmas y vampiros. No se atreve a quitarse el disfraz y revelar que, por debajo, es una persona normal. Así que imita lo que hacen los demás monstruos, esperando no ser descubierto.

Lo que el Chico esqueleto no sabe es que, en realidad, no está engañando a nadie. Todo el mundo sabe que no es un auténtico monstruo (es difícil confundir el olfato de un hombre lobo), pero a nadie le importa. No es mal muchacho, aunque sea un poco raro; así que, siempre que siga siendo un amable vecino, a los demás monstruos les da igual de qué se disfrace.