Razar

A Razar sólo le preocupa una cosa: él mismo. Ha decidido trabajar con Laval y los demás en la búsqueda de las alas de fuego, con el único objetivo de conseguir beneficios. Hasta ahora, ha convertido las áreas heladas fundidas por los fénix en parques acuáticos y ha puesto en marcha un negocio de venta de mantas. Ya está intentando conseguir los derechos para alquilar las alas de fuego. Mientras tanto, vuela a luchar contra los cazadores del hielo, pensando en todos los ventiladores que venderá cuando vuelva el verano.