Casa Robie (21010)

  • Producto descontinuado

Datos

  • Arquitecto: Frank Lloyd Wright
  • Tipo de construcción: Residencia 
  • Coste: 60.000 dólares
  • Detalles: 841,9 m2 
  • Situación: Chicago, Illinois (EE. UU.)
  • Materiales: Vigas de acero y ladrillo romano decorado con hierro 
  • Estilo: Prairie
  • Año: 1908 – 1910

Historia

Es difícil, si no imposible, hablar de arquitectura moderna americana o arquitectura internacional sin mencionar la casa de Frederick C. Robie™.

La propia geografía del terreno contribuyó a determinar el diseño de Frank Lloyd Wright. Con una extensión de 18 x 55 metros, la propiedad, situada en una esquina, era tres veces más larga que ancha. Tales dimensiones condujeron a Wright a concebir la casa basándose en dos rectángulos largos y estrechos. Vistos desde arriba, los dos rectángulos son fáciles de ver; sin embargo, desde la calle, se funden formando lo que parece una única estructura continua horizontal.

La Casa Robie fue una de las primeras residencias en incorporar vigas de acero directamente en su diseño. Las resistentes vigas de los techos y pisos eran necesarias para crear los balcones voladizos, que parecen suspendidos en el aire. Ya que las vigas de acero soportan también la mayor parte del peso del edificio, las paredes exteriores desempeñan una función estructural muy ligera, lo que, a su vez, permitió a Wright decorarlas con un gran número de puertas y ventanas.

En total, el edificio ocupa, aproximadamente, 841,9 metros cuadrados. La puerta delantera y entrada principal se ocultó deliberadamente en el extremo noroeste del edificio, bajo un balcón voladizo, con objeto de proporcionar privacidad.

Arquitecto

En 1908, Frederick C. Robie, un joven y ambicioso empresario de Chicago, decidió que quería construir un hogar “robusto, funcional y marcadamente moderno” para su familia en Hyde Park, un elegante vecindario en el que se encuentra el campus de la Universidad de Chicago.

Robie quería una casa con luz abundante y buenas vistas de los alrededores, pero que mantuviera también la privacidad de su familia. No le gustaban los cuartos pequeños y pensaba que los espacios diáfanos eran fundamentales en una casa bien diseñada. En Frank Lloyd Wright encontró un arquitecto que no sólo estaba de acuerdo con tales ideales, sino que podía transformarlos en una expresión física exclusiva.

El que algunos consideran el arquitecto más grande de América fue sin duda uno de los más inteligentes del mundo y también un hombre que desbordaba energía. A lo largo de su carrera, de 74 años de duración, diseñó más de 900 edificios. Casas, oficinas, iglesias, escuelas, bibliotecas, puentes y museos componen, junto a construcciones de otros muchos tipos, su obra.

Ningún otro arquitecto ha conseguido sacar tanto partido del contexto y el entorno de sus obras. Ningún otro arquitecto ha conseguido glorificar la sensación de “refugio” en la medida en la que lo consiguió Wright. “Un edificio no es sólo un lugar para estar, es un lugar para ser”, dijo. La obra de Wright (y más aún la Casa Robie) ha soportado el paso del tiempo.