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Hombre de negocios

“¿Yo? No soy más que un sencillo hombre de negocios.”

En primer lugar, debemos aclarar que el Hombre de negocios es sólo un oficinista. Desde luego, no es un agente secreto experto en cumplir peligrosas misiones secretas en nombre de la Corona que se camufla tras humildes disfraces para frustrar los planes de los científicos locos y genios malvados del mundo.

Lo cierto es que el bombín del Hombre de negocios no dispone de dispositivos de alta tecnología como un sofisticado artefacto de escucha o un avanzado cable de escalada. Su maletín es perfectamente normal y no contiene ninguna microcomputadora oculta, su periódico no es una pantalla de datos perfectamente camuflada y ninguno de los dos dispositivos dispone de conexión por satélite. Tampoco sus gafas le permiten ver en la oscuridad ni ampliar mil veces objetos distantes. No. Sólo se trata de un Hombre de negocios normal y cotidiano. Esos rumores que dicen lo contrario deben ser rotundamente ignorados.