Leonard

Toma un embajador internacional, mézclalo con un vendedor de autos usados, y el resultado será Leonard. El gran “L” es fascinante y carismático, habla con confianza y entusiasmo, y… quizá no diga más que tonterías y disparates (depende de a quién preguntes). Pero, con una personalidad como esa, nadie puede resistirse a sus encantos.