Chuck

Chuck vive para la velocidad. Piensa rápido, habla rápido y se mueve aún más rápido. Cuando viaja por la isla, se ve como un rayo amarillo. Su frenética energía lo hace saltar de una idea a la siguiente sin esperar que nadie lo siga. Chuck ignora lo que es filtrar la información: nunca sabes lo que va a decir. De hecho, él tampoco lo sabe.